Yo siempre me he quejado mucho del lugar que me vio nacer. Siempre vi Santander como un lugar conservador, con poca vida cultural y con mucho niño tonto. Dado que crecí en el pueblo (aguante Parbayón) nunca valoré de forma excepcional el resto de la región; las vacas, el abono y el verde siempre fueron mi entorno natural y su cercanía me impidió descubrir su delicada belleza.
Pero ha pasado el tiempo -como decía Gil de Biedma- y, ultimamente, cada vez que vuelvo a mi tierra, escucho una voz sosegada y grave. Descubro entonces, después de haber estado por medio mundo, lo maravilloso que es este lugar.
Todas las visitas y el love is in the air han realzado más si cabe la belleza de Cantabria:
Besos para Malén, Jess, Frank, Fla, Chris y Evita. Sois mis amores.







