Yo siempre me he quejado mucho del lugar que me vio nacer. Siempre vi Santander como un lugar conservador, con poca vida cultural y con mucho niño tonto. Dado que crecí en el pueblo (aguante Parbayón) nunca valoré de forma excepcional el resto de la región; las vacas, el abono y el verde siempre fueron mi entorno natural y su cercanía me impidió descubrir su delicada belleza.
Pero ha pasado el tiempo -como decía Gil de Biedma- y, ultimamente, cada vez que vuelvo a mi tierra, escucho una voz sosegada y grave. Descubro entonces, después de haber estado por medio mundo, lo maravilloso que es este lugar.
Todas las visitas y el love is in the air han realzado más si cabe la belleza de Cantabria:
Besos para Malén, Jess, Frank, Fla, Chris y Evita. Sois mis amores.






Julio 24, 2008 a las 5:55 pm |
Yo que he sido una de las visitas y que vengo de una isla dónde no hay ríos, decir que en éstos, la luz que nos proporciona el sol a las 8 de la tarde y que se deja entrever entre las ramas de los árboles, te transmite una tranquilidad que te llena de energía.
Besotes.
Julio 24, 2008 a las 6:48 pm |
Leído el post, parece que estás haciéndote mayor George