Ayer fue un día/noche clave. Andrew (la referencia), un chico que conocí jugando al ajedrez y con el que hice muy buenas migas, me insistió para que me acercara a ver la banda de su hermanastro, The Mumblers.
El concierto era en un pequeño bar con un patio precioso, The Garage. Los que han estado aquí de visita lo conocen, o por lo menos saben donde está (al lado de House of Bagels).
El ambiente, la gente, el rollo, la onda, los djs y, sobre todo la banda, increibles. Ni en el mejor San Francisco podría encontrar lo que vi ayer.
Will, el cantante, y el resto de chicos, atómicos: cariñosos, con mogollón de ganas de ir a tocar a España…
Lo de ayer fue una muestra más de que esa otra América aun existe.
Pura belleza



